La violencia que se pudo evitar

disturbios

Los hechos violentos sucedieron en el contexto del partido que disputaron San Martín y Patria en el estadio Antonio Romero en la tarde del domingo, en un encuentro perteneciente a la fecha 25 del torneo “Argentino B”.

Los protagonistas de estos repudiables hechos estuvieron a cargo de la hinchada de Patria ubicada en la “popular” del estadio que da hacia la avenida Gutnisky, y se produjeron durante y al finalizar el encuentro de fútbol. En el inicio arrojaron pirotecnia al campo de juego, hecho que fue ignorado por el árbitro Juan Mancuello.

Durante el desarrollo del primer tiempo, la hinchada de Patria trato de atravesar el cordón policial para tratar de atacar a los simpatizantes de San Martín que se encontraban en el otro extremo de la popular, pero no llegaron a hacerlo.

El conflicto también fue interno, los propios “hinchas” de Patria se peleaban entre sí a la vista de todo el público del estadio. Pero lo más grave fue el cruce con la policía en el final del primer tiempo y al finalizar el encuentro, dentro y fuera del estadio, con escombros por un lado y balas de goma por el otro. El saldo fue de cuatro policías heridos y varios hinchas de Patria detenidos, en su mayoría menores.

Estos acontecimientos, que nada tienen que ver con el espectáculo deportivo que se da dentro del campo de juego, pudo haber sido evitado, y esa era la intención de la dirigencia del club San Martín que manifestó en notas a las diferentes autoridades correspondientes (Ministro de Gobierno de Formosa, COPROSEDE, Jefe de Policía de la Provincia, Presidente Liga Formoseña de Futbol) el deseo de que este partido se jugase sin público, por lo sucedido en el encuentro de la primera ronda y las amenazas recibidas por parte de hinchas de Patria. Pedido al cual no accedió Ramón Perelli, presidente de la Liga Formoseña de Futbol, con la respuesta en una nota escrita en donde explica que no existe ninguna razón-causal por la que el encuentro entre San Martín y Patria se deba jugar sin público y que la concurrencia debía ser total de aficionados dado que el fútbol es una fiesta en la cual participamos todos.

Es obvio que no fue una fiesta lo que reflejo durante toda la tarde la hinchada de Patria y mucho menos algo en lo que participan todos, fue un hecho violento, protagonizado por violentos que no van a apreciar el espectáculo futbolístico, un hecho que era predecible y que se pudo haber evitado.